De esta manera, aumentamos las posibilidades de tener pieza dentaria que, con una
alineación tridimensional individual y de conjunto adecuadas, brinden una oclusión
mutuamente protegida, y simultáneamente una fisiología articular que ayude a obtener
una oclusión mutuamente compartida.
Estas dos premisas, sumadas a todos los requisitos de una oclusión funcional,
permitirán un trabajo armónico del sistema, sin sobrecarga para las articulaciones,
sobrecarga que puede transformarse en uno de los factores de origen de signos y/o
síntomas de enfermedad oclusal, entendiendo por esto cualquiera de los signos o síntomas de disfunción que el sistema pueda presentar a mediano o largo plazo.
El clínico actual, debe entrenarse en las distintas maniobras que permitan capturar la
posición de relación céntrica mandibular del paciente, punto de partida y llegada de todos los movimientos parafuncionales. A tal punto que debemos considerar a la oclusión habitual como una pequeña excéntrica mandibular.
Será esta posición diagnóstica la que permita desenmascarar la verdadera discrepancia sagital y vertical del paciente.
Existen distintos procedimientos clínicos. La desprogramación manual, con mecanismos de auto inducción por parte del paciente o inducidos por el operador servirá como
una primera aproximación, pero difícilmente definitoria, ya que muchas veces el engrama
muscular del paciente es tan fuerte que impide una manipulación fácil por parte del
operador. Por ello decimos que todo primer registro de relación céntrica es tentativo.
Existen distintos dispositivos mecánicos, con el mismo objetivo. Las laminillas de
Long, el jig anterior de Lucia modificado y las placas miorelajantes. Debemos al momento de elegir saber cuales son las características de cada uno y cuales son las resultantes de fuerzas que ellos producen.
El procedimiento desprogramador solo puede asegurarse con mayor efectividad con
una placa orgánica, utilizada durante un tiempo suficientemente para permitir que se exprese la reposición mandibular, con la consiguiente pacificación del sistema.
La placa orgánica es un suplemento oclusal, que cumple el papel de una verdadera
rehabilitación transitoria, teniendo expresa atención en que en aproximadamente el 85% de los pacientes los cambios posicionales de la mandíbula que ella permite, son reversibles.
Decimos que es una rehabilitación transitoria, ya que ella debe cumplir con todos los
requisitos de una oclusión orgánica. Es decir, tendrá contactos múltiples puntiformes
repartidos en toda la arcada, acople con contacto salival en el sector anterior,
guía anterior que permita desoclusiones posteriores en los movimientos protrusivos, y
desoclusiones caninas en las lateralidades sin contactos dentarios en el sector posterior tanto en el lado de trabajo como en el de no trabajo.