De nada nos serviría lo anterior si solo se mirara la situación del maxilar superior desestimando el antagónico, pues el funcionamiento de la oclusión es "Dinámico" y todos los elementos periféricos (incluso músculos), interaccionarán con él. El maxilar inferior presentaba giroversiones y extrusiones en sus premolares, quedando éstos fuera del plano oclusal ideal, provocando en esta situación fuerzas no axiales en lateralidades y de gran presión localizada en oclusión céntrica por contactos prematuros.
En la foto Nº 4 se aprecian falsos muñones corrigiendo estas malas posiciones y los tallados para dos puentes de metal cerámica que repondrán piezas faltantes, colaborando así, a distribuir las presiones en el superior.
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Foto Nº 3: Estabilizador cónico en distal del molar |
Foto Nº 4: Falsos muñones en maxilar inferior |
En las fotografías Nº5 y Nº6, se puede ver la adaptación de las coronas a los bordes gingivales y la forma en que la barra cabalga por encima del reborde alveolar, factor éste de extrema importancia, pues si estuviera fuera de él, provocaríamos pequeños brazos de palanca indeseables.
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| Foto Nº 5: Vista de barra, puente y único pilar derecho |
Foto Nº 6: Puente de 4 pilares unido a barra |
Una distribución uniforme de las fuerzas es lo aconsejable, para que todos los pilares trabajen en conjunto, transmitiendo al hueso presiones más o menos compensadas en oposición a la acción del sector anterior incisivo y la sección de premolares derechos. ( Gráfico Nº 1)

Gráfico Nº 1: Distribución uniforme de fuerzas.
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