Si la barra la colocáramos hacia vestibular, obtendremos como resultado fuerzas axiales de extrusión en las piezas posteriores, con la consecuencia de una futura pérdida de los pilares posteriores.
En cambio, si se posicionara hacia palatino, el brazo de palanca generado provocaría una fuerte intrusión a los pilares anteriores, dañando aun más las fibras periodentales y ocasionándoles una pobre perspectiva de conservación. (Gráfico Nº 2)

Gráfico Nº 2: Desequilibrio de fuerzas resultantes provocadas por sector anterior incisivo.
Las escuelas gnatologicas basan sus fundamentos en el diseño y el funcionamiento del aparato bucal tal y como se presenta en la naturaleza.
Por simple lógica, deberíamos tratar de respetar (con nuestras limitaciones), dicho diseño. La longitud del arco parabólico del maxilar superior está dimensionado en base a las fuerzas que el músculo maseterino pueda ejercer para cada individuo en particular, ofreciendo una superficie masticatoria acorde con dicha generación de fuerza.
Por otra parte las cavidades condilares están preparadas para soportar en conjunto con todo el sistema las tensiones de dicho músculo y las presiones provocadas por las superficies masticatorias.
La única guía disponible al protésico es el reborde alveolar, y sería pecar de necios si modificáramos la longitud de este arco (sobredimensionándolo hacia vestibular o reduciéndolo hacia palatino), desequilibrando el sistema que tan pacientemente la naturaleza ha confeccionado.
Se ha practicado un fresado en el último molar para que, a modo de retenedor palatino en la parte secundaria removible, de una mayor retención y estabilidad en conjunto con el estabilizador cónico.
Cabe resaltar que todos los ajustes de fresados deben ser pasivos en boca. (Fotos Nº 7)
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Foto Nº 7: Pilar derecho con fresado palatino-oclusal y su parte secundaria removible. |

Foto Nº 8: Aparato terminado en boca
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